Viajar es un placer

Viajar es un placer

Y por qué no, hoy me apetece transpirar, ayer me dijo Félix Torán que deseaba que la lectura de su libro fuera inspiradora para mi, más que eso Félix, tras leer el primer capítulo de “El arte de ser y estar” me animo a escribir estas líneas, y a que las disfrutes con placer:

Foco, la sensación que se experimenta entrenando el foco y poniendo nuestra atención en aquello que estamos haciendo en cada momento es inexplicable; para mi, es felicidad, me explico, hasta las tareas que mi mente interpreta como «tediosas» dejan de serlo para ser sencillamente, una tarea; que además, tras realizarla, me aporta una sensación de bienestar y relajación, es como si “descansara de mis pensamientos, esos que a veces, comandados por el ego que habita en mi, “campan más a sus anchas” que en otras ocasiones; pues bien, como iba diciendo, se duermen para desaparecer y la experiencia es … ¡sin palabras!

Paso a la siguiente tarea- no más divertida que la anterior según juzgan mis pensamientos- y la sorpresa es que la realizo, observando mi mente como trata de distraerme de mi que-hacer con juicios e interpretaciones variadas, con la sensación de que he perdido hasta la noción del tiempo y la satisfacción de ser consciente de lo que estoy haciendo.

He de decir que me gusta pillar infraganti a mi ego haciendo de las suyas,- con ese «cacareo» tan característico suyo- ante lo cual lo que hago es observar y sonreír, sintiéndome una vez más satisfecha por el descubrimiento. ¡Te pillé!

 

Me gusta la secuencialidad, no me gusta la multitarea, desde esta última me pierdo la vida, el aquí y ahora y el momento, y no soy capaz de disfrutar, en este comportamiento no soy, parezco una «mujer robot» que tiene mi cara y mi cuerpo… sin mi alma. Así es como lo veo. Observo muchos robots por las calles y en el ambiente, de vez en cuando me cruzo con algún humano, con el que intercambiar una mirada es un regalo. ¡Gracias!.

“Antes de irme de vacaciones ( me repetía otra vez esa vocecilla tan mandona) tengo que hacer esto, lo otro” … ¡y lo del más allá! , y es ahí cuando de repente se produjo ese insight, ese descubrimiento interior, apareció esa luz, y fue cuando sentí que no me iba de vacaciones a ningún sitio, sino que me iba de viaje con mi pareja y mis amigos a un destino soñado.
No para desconectar, ni para conectar, ni para ser más feliz, ni para sentirme bien, no, nada de eso, sino para conocer mundo, ampliar mi mapa y vivir otras nuevas experiencias, pero no para ser feliz. Hacerlo me aportará bienestar, crecimiento e ilusión; porque podré ser en otro sitio distinto.

Esa es para mi la felicidad, ese momento único en el que algo en mi interior se hizo presente para recordarme que no necesitaba irme de vacaciones a ningún sitio para ser feliz, ni para desconectar ni para nada de lo que mi mente había «comprado» como una idea válida y genial puesta en marcha en la sociedad en la que vivimos por otras personas que no son yo.

Ha sido en este momento cuando me he dado cuenta que soy feliz cuando vivo en mi, cuando me tengo en cuenta y tengo en cuenta a los que me rodean, cuando conecto con lo que soy. De ahí parte toda la vida como una onda expansiva que se torna infinita cuando conecta con la onda de otros seres, eso somos… ¡infinitos!

Para terminar, quiero darle a la felicidad el lugar que se merece en mi vida, porque estando conectada con mi felicidad ya lo soy todo y a partir de ahí, todo será posible.

¡FELIZ VERANO!

¡Ah! y feliz presente, solo ahí reside la felicidad, por eso se llama así: regalo. Gracias Félix por tu inspiración.

¡Gracias por compartirlo!