Miedo al éxito y al fracaso

Desátame

Seguro que has oído hablar mucho sobre el miedo a fracaso, ese miedo que está tan presente hoy en día en nuestra sociedad y del que tanto se ha escrito. Miedo a fracasar laboralmente, a no encontrar pareja…¡miedo, miedo, miedo!

Éxito y fracaso son dos caras de la misma moneda, sin uno no existiría el otro y viceversa; como la noche y el día, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte…

También se dice que en la vida no hay fracaso, sino tan solo aprendizaje, y que de nuestros “errores” obtendremos la información necesaria para avanzar hacia nuestros objetivos si somos capaces de percibirlos como un valioso aprendizaje. Partiendo de la premisa de ver los obstáculos como retos y los fracasos como aprendizajes es muy probable que aumentemos nuestras probabilidades de éxito en lo que nos propongamos.

Ahora bien, este post no trata sobre el miedo a fracaso, sino sobre otro tipo de miedo, el miedo al éxito, ¿cómo te suena?, ¿habías oído hablar alguna vez de él?, ¿te resulta familiar?, puede sonarte un tanto paradójico, porque…¿quién no desea triunfar en la vida?, pues aquí os presento a uno de nuestros principales “boicoteadores” en el logro de nuestros objetivos.

Este miedo es complejo de “pillar in fraganti”, pero no imposible, el motivo es que opera a nivel profundo en nuestra mente, proviene de creencias adquiridas- generalmente en la infancia- de las que no somos conscientes y que generan una serie de pensamientos e interpretaciones erróneas a cerca del éxito y de sus consecuencias.

El resultado: para muchas personas ser el principal obstáculo para salir de la zona de confort. Es decir, nos frena a la hora de pasar a la acción, y sin acción no hay cambios ni resultados nuevos, de ahí la importancia de detectarlo, “desenmascararlo” y transformarlo en energía potenciadora a utilizar en la misma dirección de nuestro objetivo. Pasar de frenar tus pasos a impulsarlos. Vamos a ello:

-Este miedo opera a nivel inconsciente proviene de nuestras creencias, la mayoría de ellas inconscientes; es decir, adquiridas sin darnos cuenta a lo largo de nuestro aprendizaje a tempranas edades de nuestra vida, están ahí, dentro de nosotros, y hasta que no nos demos cuenta de ellas, seguirán condicionando nuestro comportamiento y por extensión nuestros resultados.

-Te voy a explicar brevemente lo que es una creencia para que puedas comprender qué es el miedo de forma sencilla… una creencia es un pensamiento que en un determinado momento de nuestra vida nos ha resultado útil para nuestra supervivencia, ha cumplido una determinada función y por este motivo, lo hemos pasado a “archivar” a nuestro cerebro al cajón de las cosas útiles, por si nos sirve en otro momento. Somos así, seres vivos dotados de inteligencia racional y sin embargo programados para sobrevivir; por eso muchas veces no comprendemos lo que nos sucede, y vivimos en “disonancia”.

Que en su día fuera útil no quiere decir que ahora lo siga siendo… tú no eres la misma persona ahora con 35 años que cuando tenías 5, ¿verdad?, ¿haces las mismas cosas ahora que a los 5 años?, entonces…¿no crees que ya va siendo hora de hacer “limpieza” mental para tirar lo que no te sirve y dejar espacio para lo nuevo y útil? ¡llegó la hora del cambio de creencias!

-Un paso más para lograr el equilibrio interior es conocer nuestra naturaleza, cómo funciona nuestra mente, e integrar, pasos para trabajar con creencias:

-Conocimiento: es la base de todo, son los cimientos que necesitas para construir tu nueva casa. Vamos a descubrir cómo somos. Es importante que sepas qué es una creencia y para qué te sirve.

-Toma de consciencia: o fase de “abrir los ojos”, es el momento en el que todo se ilumina y cobra sentido… el momento en el que descubres tu verdad y tu autenticidad. Tiene que ver con la conexión con tu esencia, con tu ser.
Es la fase que más dedicación por tu parte requiere, no te preocupes, mediante preguntas y ejercicios que invitan a reflexionar más tu dedicación personal lo lograrás.

-Transformación: una vez que has descubierto la creencia o pensamiento que está condicionando tus emociones, comportamientos y resultados, vamos a transformarla juntos en una creencia que te sirva para algo en este momento.

-Autogestión: ya tienes tu nueva creencia, has aprendido a tomar consciencia y a transformar pensamientos limitantes en otros potenciadores. El objetivo es que de ahora en adelante seas tú quien te autogestiones, al fin y al cabo… ¡nadie te conoce mejor que tú!

Como comentaba antes, el miedo al éxito, o como arruinamos la mayoría de las veces el mismo de forma inconsciente, es una interpretación errónea sobre las consecuencias futuras del mismo que nos paraliza. Interpretamos hechos “catastróficos” futuros, algo que es irreal, una falacia mental, porque no tenemos ni idea de lo que va a pasar en el futuro. Estas son algunas de las ideas irracionales proyectadas y sus diálogos internos:

 

“Si tengo éxito, aumentarán mis responsabilidades y se exigirá más de mi, seguro que no estaré a la altura de las nuevas circunstancias. ¿Y si fracaso?… creo que no podría soportarlo”.

“Si tengo éxito, provocaré envidia en las personas que me rodean, y me privarán de su amor y atención”.

“¿Y si consigo lo que quiero y luego lo pierdo? No estoy dispuesto a sufrir más”

El éxito nos paraliza cuando interpretamos que nuestra valía como personas va de la mano del mismo… si esto fuera así…¿qué pasaría si perdieras todo lo que has conseguido?, que perderías tu valor adquirido, por eso, nos paralizamos; la creencia errónea nos lleva a entrar en un “bucle” del que podremos salir desmontando el pensamiento con hechos objetivos, preguntas, y voluntad de cambio.

Ahora que tienes la información en tus manos nada va a poder frenarte, salir de la zona de confort y caminar hacia tus sueños está en tus manos…¿caminamos juntos?

Te recomiendo la siguiente lectura para trabajar con el miedo: el cuento de Jorge Bucay “El elefante encadenado”