Gracias al miedo

Si, a él y sólo a él, gracias por mantenernos vivas. Gracias al miedo por protegernos de lo que no tendríamos que protegernos: del peligro a que nos hagan daño por el mero hecho de ser mujeres.

A día de hoy es lo único que nos salva, si, estamos desprotegidas y esta es la consecuencia que estamos pagando – ¡ojo! – el conjunto de la sociedad y no sólo las mujeres por no tener en cuenta la salud mental y la educación como pilares fundamentales de una sociedad en la que de verdad se pueda vivir en libertad e igualdad.

Así están las cosas… el miedo nos hace regresar a casa por las noches siempre acompañadas o en taxi (por cierto, pidiéndole por favor al taxista que se espere a que entremos en el portal), enviarnos un mensaje entre las amigas para saber “que todas hemos llegado bien”, decirle a tus padres que has llegado a casa y etc, etc. por desgracia, las cosas siguen igual que hace 20 años o más, ¿qué estamos haciendo o mejor dicho qué no estamos haciendo para cambiar la situación?…¡ojalá algún día vivamos libres y no tengamos que sentir más miedo!

Gracias al miedo las que podemos contarlo hemos evitado daños mayores, somos muchas las mujeres agredidas sexualmente que nos hemos librado, a veces por los pelos, de lo peor: tocamientos, abusos, intentos de violación, amenazas… son agresiones “de lo más light” que hemos experimentado las mujeres de mi entorno más cercano: amigas y familiares.

miedo

Estoy segura de que esto sucede en los entornos de todas las mujeres en España… pero… ¡no pasa nada!, ¡es lo que hay!, ¡hazlo por tu bien!, ¡no se puede hacer otra cosa para evitarlo!... ¿no se puede o no se quiere porque no prestamos atención al problema y la desidia por afrontarlo es patente?, nosotras seguimos observando cómo a la sociedad en general le da igual el tema, vemos como la Educación sigue siendo una moneda de cambio en las decisiones políticas y como las políticas de salud mental son… ¿ineficaces por no decir inexistentes?… ¿y qué pasa con las medidas punitivas una vez cometido el delito?, ¿son justas?... sabemos que no lo son y lo peor que no hacemos nada de utilidad por que lo sean.

Sigamos “perdiendo el tiempo” en asuntos que no por menos importantes de tratar, no son tan urgentes como la vida humana y el respeto a la igualdad como seres humanos; y mientras tanto, sigamos siendo «cómplices» de las muertes de las mujeres en España.

¿Por qué desde niñas (y desde muy pequeñas) nos inculcan miedo y no entiendes porqué a tus hermanos o amigos no?, está claro que nuestros padres hicieron lo mejor que pudieron las cosas y trataron de protegernos a través de él; no porque no nos vieran valientes y fuertes, sino por todo lo contrario, porque veían que nuestra fortaleza y valentía podría ser un “peligro”, paradógicamente, a la hora de no ver este peligro.

Yo sé que por ahora, y por desgracia, como mujer seguiré viviendo con miedo; ahora bien, eso no va a impedir que haga, vaya o actúe como QUIERA, sino que seguiré tomando precauciones (que por otra parte, soy consciente que nunca serán suficientes ni la solución a una agresión), porque gracias a ellas tanto muchas mujeres a las que quiero y yo estamos hoy aquí; no obstante, el miedo es insuficiente e injusto, reflejo de la falta de igualdad entre seres humanos; y por mi parte, seguiré aportando mi granito de arena para que vivamos en una sociedad libre e igual entre mujeres y hombres porque … ¡todos somos uno!

Por nosotras, por nuestras hijas, por las que vendrán… ¡no más muertes por favor!, ¡no más miedo ni dolor!, ¡si a la alegría y al amor!