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photo: Noemí Mateos

Pequeña afrodita

Pequeña afrodita, eres dulce, cariñosa, suave, bella, cercana… y poderosa. Todo lo que tocas “se ilumina” haciéndote brillar con más luz. Un áurea dorada te cobija, nada ni nadie puede hacerte daño, ya que , con tu amor, transformas el mundo.

Generas ese “algo” indescriptible que nada ni nadie puede etiquetar, es mágico, y donde existe la magia, “todo es posible”, tu mirada desenfocada y a la vez profunda, concentrada y atenta, es un imán para quien cae en tus redes, llegas a ver el alma humana, la esencia de todo ser humano, sus potencialidades y también sus “verdades”, aquellas que tantas personas se esfuerzan por disfrazar quedan al desnudo frente a tu pupila.

“Ojos de mirada suave, ojos de mirada amorosa, ojos de mirada poderosa… sólo quien conoce la esencia del alma humana llega a conectar con el ser”

Y solo se puede conectar con el ser desde otro ser, desde una perspectiva más elevada de la consciencia que en la pequeña afrodita aún late en su inconsciencia, dormida, en lo profundo de su mar, en lo profundo de su ser, a la espera de llegar a la superficie y aportar aún más luz y brillo al mundo. Deseosa, afrodita descansa, duerme, sueña y vive transformando en belleza todo lo que acaricia con su presencia.

Es pequeña, es bonita, todo el mundo se lo dice, resalza su belleza… su pelo, su gracilidad, su piel, el color de sus ojos, su postura elegante. Si, es pequeña, sin embargo, su corazón es muy, muy, muy grande, tan grande que su compasión por las personas que sufren, los animales desamparados e incluso sus seres queridos cercanos y amigos que lo pasan mal… le conmueven, y le conmueven a la acción verdadera y sentida, a dar, a escuchar, a sencillamente acompañar, a estar ahí para dar la manita, una caricia y un abrazo de corazón.

“Dedicado a todas aquellas niñas y mujeres “afroditas” que llevan dentro de sí a su pequeña diosa”

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photo: Noemí Mateos