Queja… ¿para qué te quiero?

Si bien esta pregunta puede parecerte en sí misma un lamento o una queja… ¡nada más lejos de la realidad!, es una pregunta abierta que te formulo para que conectes con lo que te motiva, es decir, te mueve a quejarte.

te quiero para que me digas quién soy, para que me acerques más a mí, para que me conectes con lo que de verdad valoro y me importa.

La queja es un comportamiento que puede resultar de lo más molesto tanto para “su propietario” como para sus acompañantes de viaje vital. La paradoja es que cuando algo nos molesta, tratamos de evitarlo a toda costa, cuando sabemos que amarlo y abrazarlo es la única forma de transmutarlo.

Junto a cada comportamiento, existe una emoción y un pensamiento. Seas o no consciente de ello, tu queja juega un papel  en tu vida desempeñando una función positiva que te aporta algo” independientemente de los resultados que obtengas.

Es muy fácil caer sin darnos cuenta en la conducta de “echar balones fuera” con nuestro lenguaje, lo que quizá aún no sepas, es que las consecuencias de hacerlo pueden llegar a limitar tu mundo seriamente, ¿por qué?, sigue leyendo:

-Porque pierdes tu poder personal al hacer a otros responsables de lo que estás experimentando.

-El victimismo, aunque pueda parecer tentador, te va a costar un alto precio: tu pérdida de libertad.

queja

¿Por qué tiene que pasarme esto a mi?

-Tu queja es tuya, deja de contaminar tu entorno (interior y exterior) y céntrate en ocuparte en los asuntos en los que esté en tu mano hacer algo para cambiar, pasando a la acción con coherencia y responsabilidad.

Amar a tu queja

¿¿¿Qué dices Noemí???, seguramente se te pase por la cabeza esta pregunta, ¿te sorprende?, si es así… ¡enhorabuena!, esta es la puerta que abrirás para descubrir tu interior, ¡ánimo y adelante!, cruzarla depende de ti, coge los siguientes recursos:

-Valentía: para mirar a tu queja a los ojos, para escuchar lo que quiere decirte; sus palabras son el “mapa del tesoro” que has de descifrar para llegar a tu esencia. Toca ser valiente y empezar a afrontar las partes que “menos te gustan de ti”, pero que son TUYASdales su importancia prestándoles atención.

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Abre la puerta hacia tu interior

Las Palmas de Gran Canarias, mayo 2016

Compasión: es el acompañamiento en tu emoción, ¿cuál es la emoción que está detrás de tu queja?, ¿frustración?, ¿ira?, ¿impotencia?, ¿enfado?… reflexiona para identificar tu emoción, su función y darle salida a su energía de la forma que mejor te siente.

Transforma la energía de tu emoción de forma constructiva

-Presencia: la queja vive en el futuro o en el pasado, cuando estás en el aquí y ahora estás en la aceptación plena del momento que estás viviendo. Aprovecha la oportunidad que te brinda la queja para conectarte al presente, en el momento que seas consciente de tu comportamiento… ¡ya lo estarás haciendo!, poco a poco irás adquiriendo un nuevo hábito de presencia más consciente, donde la aceptación, la tranquilidad y el equilibrio comenzarán a ser protagonistas en tu vida.

¿Qué hacer ante la queja?

Si soy yo el que me quejo: antes de hacerlo… ¡para!, y hazte las siguientes preguntas:

            – lo que voy a decir… ¿es verdad?

            – ¿aporta algo positivo?

            – ¿es agradable de oír para la otra/s personas? 

Si la respuesta a las tres preguntas anteriores es afirmativa, ¡adelante!, si no, habrás tomado consciencia de tu comportamiento y lo habrás podido cambiar. 

-Si son los demás los que se quejan: sé que sabes que el cambio en los demás llega a través de tu propio cambio- si es que tiene que llegar– por eso, cuando alguien se queje a tu alrededor, no te dejes contagiar”, solo desde tu consciencia podrás aportar luz al comportamiento de los demás y una forma de hacerlo es desviando la conversación a temas constructivos.

Algunas recomendaciones más

Cambia tu punto de vista: pasa de una postura egocéntrica (cerrada) a otra abierta y amplía tu mirada al mundo que te rodea incluyéndote a ti mismo, aprendiendo a observarte “desde fuera como si fueras un “explorador” de tu vida, ten siempre presente que vemos el mundo como somos y que tu estado emocional influye en tu percepción.

“El mapa no es el territorio”

Alimenta tu esencia, conecta con tus valores y tenlos presente en lo que haces en tu día a día.

Autoestímate. Quiérete, háblate con el respeto que te mereces; al hacerlo, te será más sencillo respetar a los demás eligiendo las palabras que te le regalas al mundo.

Ya que Es imposible no comunicarse… ¡elige hacerlo con amor!

Desdramatiza la situación con sentido del humor. No hay nada ni nadie que se resista a tu sonrisa, tanto sonreír como relativizar son síntomas de que vas por buen camino. ¡Sigue adelante!

-Sustituye los no puedo, lo intentaré y el tengo qué, por “por ahora no puedo”, “lo haré” , “quiero hacerlo para” y el imposible por complejo. Para ello, primero escucha de forma activa tu diálogo interno para darte cuenta de las palabras que eliges. Llevar un autorregistro te ayudará en esta fase.

Eligiendo tus palabras “diseñas” tu mundo

Y por último:

luces-y-sombras

 ¡Abraza tus luces y tus sombras!, ambas forman parte de ti y

es lo que te hace un ¡SER ÚNICO Y ESPECIAL!